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My World

sábado, septiembre 30, 2006 a las 11:54 p. m.

Viaje Infinito

A ti te envidio. Te envidio y te quiero. Empezaste a viajar solo. No le pediste permiso a nadie ni a nada, y prendiste el motor del auto que inicia tu Viaje Infinito. Y fue de improviso. A la rápida. No le contaste a nadie, ni a tus cercanos, ni a tus lejanos. Alguien te dio un pequeño atisbo y no miraste atrás. No titubeaste y por fin pensaste en ti. Debes haber dicho algo como “aquí comienzo a viajar, aquí comienzo a ser más libre” y así fue, y así te siento, y así lo sientes.
Eres el primero. El más valiente. El que ayudará al resto. El que nos dirá que no es tan complicado y que siempre nos hemos ahogado en un vaso de agua. Tú nos dirás que todo es más cool cuando comienzas a viajar. Que se tiene más vida. Que algunos dolores se van, pero nacen otros. Que la libertad y lo bueno de emprender tan grande viaje es lo mejor. Que una decisión como esta no se cambia por nada. Que así se empieza a vivir.
Y así será. Y aunque no lo quieras marcaste la pauta para todos. A mi, me entregas confianza. Me das fortaleza para decir que el viaje no es tan complicado, a pesar de no tener air-bag ni freno de mano en el auto. Me darás una mano cuando yo mismo empieza a viajar por mi propia cuenta y sé que estarás ahí apoyándome en cada momento. Me enseñarás a recorrer la carretera y me dirás en que estaciones no debe detenerme. Me dirás donde puedo descansar cuando el viaje se vuelva agotador, y en quienes puedo confiar. Me enseñarás a aprender cómo se viaja y me ayudarás para que el recorrido sea exitoso.
Me mostrarás continentes, y veré islas. Me enseñarás paisajes subliminales. Me insinuarás por dónde debo ir. Me dirás lo que sólo me decías en mundos oníricos. Me instruirás de la manera como solo tú la sabes hacer. Y me guiarás por un viaje que al menos se vislumbra pleno, pero que sabemos que tiene miles de complicaciones.
Por el momento viajo contigo. Me subí sin invitación al auto, pero dijiste que toda la gente amada esta invitada a realizar este viaje y acompañarte. Viajo de copiloto, junto a ti, para sentirme seguro y tratar de entregarte seguridad a ti también, así sabrás que en este viaje yo estoy contigo. A tu lado aprendo todo lo que me tienes que enseñar de este viaje. Pero conste… es sólo por algún tiempo. Pronto, o quizás no tanto, yo y los otros iniciaremos nuestro propio viaje infinito. Y si yo estuve cuando comenzaste el tuyo, y si te di todo el apoyo que pude para ayudarte a viajar, y si sentí que debí decirte y escribirte miles de palabras, es porque sé que será recíproco. Te lo dije, todo en la vida es recíproco, hoy por ti, mañana por mí. Y el día que comience mi viaje, espero y sé que estarás conmigo, riendo, llorando… haciendo lo que sea, pero junto a mí.
Y al final, muchos años después "Nos reíremos de este mal sueño con una taza de café" y todo será nada menos que una anécdota divertida.
Esto va para ti. Es un pequeño regalo por haber comenzado tu viaje infinito.
Gracias por estar ahí. Por un afecto maravilloso que se acerca sin pedido... Te quiero.